jueves, 10 de julio de 2014

El Djin de Humo y el Mercader



Sentado frente a un río, en el medio de un bosque, un Mercader y su hijo reposaban de un largo viaje. De una valija vieja que compró en una tienda de remate, saco una pipa dorada y la prendió. Repentinamente, del humo, un Djin se materializó dejando bruma espesa que cubrió como manta la orilla del río.
- ¿Qué buscas en esta vida, mercader? - dijo omnipotente
- Busco dinero - su voz tembloroso
El Djin Miró al Mercader con ojos inexpresivos, negros; los animales de alrededor de pronto enmudecieron y solo el pasar de las aguas y el respirar del viento se escuchó. Apretando sus enormes cejas, el Djin sopló mil monedas de oro al cielo que pesadas cayeron bajo la bruma, y en ella misma, él desvaneció. 

El mercader atiborró su maleta rápidamente; al verla llena, sacó un mapa, y en su espacio cupieron diez monedas. Removió su espada incrustada de diamantes, y en la funda entraron veinte. Abandonó una botella de medicina, por la cuál colaron treinta. Pero al ver todo el brillo entre la niebla, le dijo a su hijo que se quede a cuidar. El hijo temblaba temeroso, tan solo 11 años de vida.

- Eres un hombre? o tan solo un huevo - le dijo su padre y luego partió con la carga a su aldea. En casa, vació su maleta, y presuroso corrió al bosque nuevamente. Horas habían pasado pero a lo lejos, vio a su hijo sentado aún, temblando. Su hijo al verlo corrió hacia él, pero cegado por la bruma cayó a la corriente que lo arrastró hasta perderse de vista. La espesa bruma creció hasta y cubrió el cielo entero hasta ocultar la luna, y dejar un trazó una enorme, línea oblicua, semejante a una sonrisa. 

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