jueves, 25 de diciembre de 2014

100% CONCENTRADO DE PULPA



  100% CONCENTRADO DE PULPA
Datos a tomarse en cuenta sobre la ley Pulpín


Comencemos con que según la INEI, el porcentaje de trabajadores ilegales en el Perú es de 79%. Una pausa para que medites sobre la cifra.

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Entonces, solo un 21% de la población está en planilla, lo que quiere decir que solo ese porcentaje tiene seguro de salud, seguro de pensiones, CTS, gratificaciones,  utilidades, vacaciones pagadas, etc.

Y, ¿Porqué?

El salto de la informalidad a la formalidad es complicado y costoso. Además, el Perú tiene altos beneficios para sus trabajadores a comparación del resto de Latinoamérica. Por ejemplo, si estás en planilla en Colombia,  solo tienes quince días de descanso, en México son seis, y escala dos días por año hasta el tope (doce), en chile son quince y en argentina, si vas trabajando menos de cinco años en la misma empresa, son catorce.

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Ahora, quiero que sepas que no eres el público objetivo de esta ley; eres de los 28% de jóvenes entre 17 a 24 años que está llevando estudios superiores. Bitch, es decir que el mínimo para contratar a estos 72% de jóvenes sin estudios es el mismo mínimo que tienen que pagarle a cualquier otra persona mayor y con más experiencia y/o estudios.  Entonces no es extraño que de las 5,797,000 personas inactivas económicamente, 50% tienen de 17 a 24 años. Nadie quiere contratar chibolos sin experiencia ni estudios.

Entonces, ¿Qué hace el gobierno? Dice: ok, hagamos que sea más fácil contratar a los jóvenes, y de paso, incentivemos el trabajo formal.

¡Plim!

Eliminas  gratificaciones, CTS, utilidades, reduces vacaciones pero mantienes el seguro de salud, el seguro de pensión, la planilla y además le pagas a la empresa por capacitar a estos chicos que nadie quiere contratar.

Claro, dirás ¡Qué pendejada! Dirás ¿¡Qué hay de nosotros!? ¿Acaso no entiendes que nos están quitando nuestros derechos esas sucias empresas cerdo-capitalistas? ¡Qué se meten ese CTS y utilidades al bolsillo ratas!

Bueno, a lo mejor las empresas no aplican la ley pulpín a jóvenes con estudios superiores. Esto está dirigido completamente a otro nivel de educación y hemos hecho tanta revuelta que una empresa que le aplique la ley a personas capacitadas pondría en peligro su reputación en páginas como http://www.greatplacetowork.com.pe.

Pero ¡A la mierda! Quizá sí lo hagan. ¿Entonces qué? El primer año de trabajo serás un pulpín (si es que no has estado en planilla antes), sacrificarás quince días de los treinta que oficialmente tendrías, tus CTS, Utilidades, gratificaciones, pero ganarás experiencia y ya no te podrán contratar como pulpín nuevamente. No es tan terrible, si esta ley funciona bajaría el empleo informal, se abre la oportunidad de darles experiencia a gente que de otra manera nunca la tendrían y una vez que terminen su periodo de pulpín quizás los despidan pero ya tienen la experiencia laboral, es decir son personas capacitadas. 

Por la formalización del empleo en nuestro país y para darle mayor oportunidad laboral a ese 72% de jóvenes que no tienen estudios superiores como tú, debe salir adelante. 

Piénsalo:
 ¿Qué haría Miguel Grau en tu lugar?


Morí peleando contra chile


¿y tu no la haces que te bajen las vacaciones?
conchatumadre


Ok. No estoy seguro de que esto funcione, pero sé que tiene una buena causa. También sé que como toda ley, caga a algunos pero beneficia a la mayoría (en teoría). Sin cambios no hay evolución, las cosas se tienen que probar. Ni siquiera es algo crítico, y si se vuelve terrible, estaré ahí marchando contigo. 


Espera; aún faltan puntos importantes.



Bien podrían despedir o “no renovar contrato” a los trabajadores mayores de 24. Claro, sé que eso es lo que estabas pensando. Te botan de la empresa para contratar pulpines y la cagada ¿no? Es el fin del mundo estaré desempleado de por vida solo abran pulpines en planilla. Pero no. ¡Tú ya tienes experiencia laboral! eres valioso para la empresa, llevas tiempo haciendo ese trabajo. Si un joven sin experiencia laboral puede reemplazarte: o estás en un puesto bajísimo y sencillo, o estás haciendo un trabajo de mierda.

Pero bien podrían despedir a los pulpines una vez que ya no son pulpines, tiene sentido ¿no? Porque ya el gobierno no le paga a la empresa el crédito por la capacitación. ¡Pero no importa! Aunque lo hagan, esos pulpines ya tienen experiencia laboral, han ganado valor que de otro modo nunca hubiesen tenido y encima tienen trabajo legal, pueden decir trabajé formalmente en “X” empresa en vez de decir que estuvo de informal; con esa experiencia es más probable que los contraten.

Ahora claro, podrías decir: pero esta ley no incrementa el empleo. Pues no, promueve a que las empresas tengan más empleados de forma legal al reducir costos y facilitar estar en planilla además de pagarles por tener pulpines. Es decir, promueve que la gente tenga derechos que de otro modo no tendrían porque estabarían de informales. Estamos hablando de un 72% de la población de la edad pulpín que sufre por conseguir empleo formal.  ¡Es un huevo de gente! Pero claro, como te acabo de decir, no solo promueve los derechos que antes no tenían sino que también hace que ganen la experiencia laboral para que su valor, en el mundo empresarial, suba.

Es una ley aprobada con alta mayoría en el congreso, no puede ser tan terrible. Además, desconfío de los políticos que la critican, como  el gordo García, estoy convencido que solo la quema para apoyar la corriente popular y desprestigiar al régimen actual. Clásica jugada política.  

Por último, la ley se da solo por cinco años, pero si realmente las empresas empiezan a abusar nos vamos a alborotar la calle, los que estaban a favor estarán ahora en contra y seremos una muchedumbre poco amistosa. Con tanta controversia que se ha armado los últimos días, es difícil que se aprovechen demasiado. Y por ahí, mis antenitas de vinil me indican que popularizar el desprecio de esa ley (con lo fácil que es hacer marchar a la gente si te quitan siquiera un día de vacaciones) es una movida política de la oposición (Fat-G Garcia, T-man Toledo, PPK que cambió de bando, etc)  con el propósito de desprestigiar el régimen actual. Pero eso es suposición y no tengo ninguna fuente que lo pruebe. 

Eso es todo.

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Más bien, cualquier consulta, comentario, insulto, aclaración coméntenlo no más. Si refutan por favor con sustento (todos los datos que les muestro son estadísticas de la INEI y de las páginas laborales de México, Colombia, Chile y Argentina).

Estoy atento a escuchar razones sustentadas por las que esta ley trae más mal que bien o viceversa, no soy dueño de la verdad e invito a que añadan información sustentada a este post, a favor o en contra, pero ante todo, con objetividad.

Felices fiestas y un gran año nuevo pulpínes.




jueves, 7 de agosto de 2014

The Creation of the Market



In the beginning, when God created exchange, it was formless. Then God said, "Let there be Money", and there was Money. And God saw that the Money was good, so he gave it to the good people.

The next day God said, "Let Money corrupt people". And so it did. 

Then God said, "let there be domes that accumulate Power". So he created companies. 

On the fourth day, God decided that it wasn´t enough,  "Let there be more Money". So, the most powerful companies prioritised earnings over people and morals.

And then, God said, "Let the hardest work be less valuable". So God created employees. 

Then God said, "let there be a business of every kind: from restaurants to prostitutes, from tourist agencies to factories, all across the land". And so, they were made. 

Thus, in the seventh day, the Market and all its multitude was finished. Happy with his work, God laid down on a Dolce Gabbana hamoc, put his  Bentley Sunglasses on and whispered, relaxed, "consume", and so the people did. 










lunes, 4 de agosto de 2014

Diseño "Moderno" para CROSS






Estaba sentado en el sofa de mi hermano junto a Biagio, que luego de hablar un rato me entero que es el director de arte de Giorgio Armani. Me pregunta por lo que hago y le enseño esta página. 

Luego de preguntarme cuál es el concepto de los diseños?" (justo después me entero que es religioso), se apodera rápidamente de mi computadora y se pone diseñar un póster para CROSS. Incapaz de lograr que entienda que el diseño "setentero" de los posters "You don´t have to see if you don´t want to" es intencional y no porque Perú es un país retrasado, lo dejo continuar hasta que llegó al siguiente resultado. 
















Muchas gracias Biagio, espero que la pases bien con tu novio Manex en Barcelona. 

jueves, 10 de julio de 2014

Niebla, y otros asuntos grises


Al desaparecer la noche, la luz se coló entre las cortinas; acumulose, y poco a poco trepó hasta rebotar en sus ojos. Disipó lentamente la niebla de su mente, y una vez consciente, al rodar en la cama, se dio cuenta de una alarmante noticia: no estaba en su cuarto. Se irguió apresurado y revisó a su alrededor, puso un pie afuera de la cama y entre revolcones cayó al piso, atrapado por la colcha. Se despojó de los harapos y se detuvo repentinamente en mitad del cuarto.
Ayer durmió en su cama, se decía, ¿pero dónde estoy? Dio una vuelta y abrió la puerta. Estaba en pijama, no la suya. Recorrió la morada hasta encontrarse una sonrisa amable que cruzó veloz, y luego volteó para darle un abrazo cuál rechazó suavemente. "Aj" dijo la joven molesta, y bajó continuó su camino sin mirarlo. Entonces una señora empijamada se paró frente a él.

- ¿Bajas a tomar desayuno? - le dijo mirándolo a los ojos.  

El silencio se apoderó del momento, atinó a decir "ya voy" a la cara extrañamente amistosa. Entonces bajó, intuyó por el sonido dónde quedaba la mesa y se sentó lentamente frente a un grupo de extraños. Había lo que parecía ser leche, pero de otro color. Diversos panes nunca antes vistos, mantequilla roja, jamón azul, queso ¿Pero cuál? y tamales. Decidió no agarrar nada y al pasar el rato lanzó con dificultad la siguiente pregunta: ¿Qué, qué cómo así estoy aquí? 
Un silencio sirvió de introducción a risas.

- ¿Eduardo qué te pasa? - dijo la joven. 

- ¿Dónde hubieras dormido? - Le dijo la señora. 

- Creo que están confundidos. 

- ¿Qué has hecho ayer ah? - le dijo el señor, que hasta entonces se había limitado a comer en un estado letárgico. 

- ¡Nada! Ayer estaba en mi casa y dormí temprano y.

- No parece - dijo el señor riéndose. 

La joven se rió de nuevo, la señora sonrió y le dijo "Eduardo, ¿Qué te pasa?". El señor quiso dar eco a otro  "¿Qué te pasa?", pero lo interrumpiste. 

- Yo no me llamo Eduardo.





Subió y se echó en la cama, todo revoloteaba en su cabeza. Cuando lo pensaba, tenía menos y más sentido a la vez. Esa no era su casa, pero ¿dónde estuvo ayer? lo que recordaba se diluía, y mientras más se esforzaba por recordar, el ayer se resbalaba de sus dedos como agua, dejando tan solo gotas.  "Ayer dormí en mi cama, ¿pero como era? Era más grande ¿Cuánto más grande? ¿Era king-size?". 



Buscaste tu ropa pero no encontraste nada familiar. Bajaste y preguntaste si habías venido con algo.

- Ayer con tu casaca y un jean. 




Trataron de preguntarme más cosas, pero subí de inmediato. Saqué la casaca y me puse un jean. No míos.  Antes de salir, pregunté donde estábamos. Nunca había escuchado el nombre. ¿Y dónde queda? a ya. Salí sin más y después de caminar varias cuadras pedí un taxi a mi casa. No sabía donde quedaba. Pero en primavera con encalada. Puta en Surco. Nada. ¿Dónde mierda estamos? ¿Acaso no es Lima? Me miró extrañado y desapareció de mi vista. ¿De dónde es su acento? Me suena tan común, todos lo tienen. Paré otro Taxi. Nada, no conoce. No importa. 
Me senté en la berma. Pasaban los autos, todos eran extraños ¿Ni un solo Yaris? Entonces cerré los ojos y dejé que el zumbido motorizado inunde mi mente.

Bruuuuuuoooouuumsssssss.

Bruuuuooums Bruuuouums. 

Traté de recordar lo que había hecho anoche: dormí en mi cama. ¿Pero cómo era mi cama? Me recliné en la vereda para pensar, pero de pronto los peatones, sus ropas, sus caras, sus colores ¡no! Pegué un grito ahogado y huí ¿pero a dónde? Entonces un sonido atrapó mis orejas, encontré un celular en el bolsillo de mis mangas; 

- Eduardo ¿Qué te pasa? ¿Has fumado? - su voz era cálida, demasiado cálida. 

- No.

- Te espero en la casa. 









Aunque había caminado varias cuadras encontré el camino fácilmente. Llegando, sentí que todo iba a estar bien, todo, todo, todo iba a estar bien. 











El Djin de Humo y el Mercader



Sentado frente a un río, en el medio de un bosque, un Mercader y su hijo reposaban de un largo viaje. De una valija vieja que compró en una tienda de remate, saco una pipa dorada y la prendió. Repentinamente, del humo, un Djin se materializó dejando bruma espesa que cubrió como manta la orilla del río.
- ¿Qué buscas en esta vida, mercader? - dijo omnipotente
- Busco dinero - su voz tembloroso
El Djin Miró al Mercader con ojos inexpresivos, negros; los animales de alrededor de pronto enmudecieron y solo el pasar de las aguas y el respirar del viento se escuchó. Apretando sus enormes cejas, el Djin sopló mil monedas de oro al cielo que pesadas cayeron bajo la bruma, y en ella misma, él desvaneció. 

El mercader atiborró su maleta rápidamente; al verla llena, sacó un mapa, y en su espacio cupieron diez monedas. Removió su espada incrustada de diamantes, y en la funda entraron veinte. Abandonó una botella de medicina, por la cuál colaron treinta. Pero al ver todo el brillo entre la niebla, le dijo a su hijo que se quede a cuidar. El hijo temblaba temeroso, tan solo 11 años de vida.

- Eres un hombre? o tan solo un huevo - le dijo su padre y luego partió con la carga a su aldea. En casa, vació su maleta, y presuroso corrió al bosque nuevamente. Horas habían pasado pero a lo lejos, vio a su hijo sentado aún, temblando. Su hijo al verlo corrió hacia él, pero cegado por la bruma cayó a la corriente que lo arrastró hasta perderse de vista. La espesa bruma creció hasta y cubrió el cielo entero hasta ocultar la luna, y dejar un trazó una enorme, línea oblicua, semejante a una sonrisa. 

martes, 5 de noviembre de 2013

El cielo


- No deberíamos comprar. No tenemos dinero

Mostró un leve atisbo de haberme escuchado y siguió adelante. Daba vueltas por el cuarto realmente apurado; levantaba cosas y hasta buscó debajo de la cama y de algunos muebles cercanos. Me quedé parado con los brazos sueltos, como inertes, mientras se movía inhumano. No me escuchaba y no lo iba a hacer, yo no existía. Para él, era como si tratara de negarle tomar agua. Se había transformado en la esencia misma de la desesperación. Un homo no sapiens sapiens que buscaba hambriento su objetivo. 
De pronto encontró su billetera, la cual yo había escondido atrás del mueble del televisor (y ahora que lo pienso fue un pésimo escondite). Se paró y me miró emocionado.

- ¿Vienes o no? 

Andábamos en bicicleta. Estábamos ya a media cuadra de la casona vieja, en la esquina que le dijo que estaría. Frenamos lentamente mientras la corriente de aire enfriaba nuestro sudor. Si no sabría lo que iba a pasar te diría que era un gran día. Lo era. El sol brillaba fulminante: hermoso verano. De pronto vimos al sujeto que le vendía a mi hermano. Su cuerpo era como un cuadrado dibujado por un chibolo del jardín de niños. Un gorro de lana cubría su cabeza y su apariencia maltrecha. Parecía que le faltaban mechones de pelo; el resto se escabullía por su gorro mal puesto.

- ¡Ahí está! No nos va a esperar un segundo más. 

Si nos iba a esperar. Mi hermano no quería esperar. La adicción era fuerte. Quiero amarrarlo a un árbol y dejarlo ahí hasta que se le pase. Traerle comida y agua varias veces al día y así, como dos semanas después, estaría libre de toda enfermedad psicológica. Pero no es así de fácil: no puedes amarrar a alguien aunque sea miembro de tu familia. Encima es más grande que yo; igual, si lo hiciera y lo lograra, se pondría a gritar…¿Y si le pongo algo en la boca? Cuando se la destape para comer gritaría. Mi madre se preguntaría dónde está: en algún momento alguien me cagaría. A parte, era inevitable, estaba curioso por saber como se sentía. 
Ya tiene el paquete; nos vamos. 

Hace dos días fue la primera vez que probé. No pensé que sería tan rápido pero pronto era lo único que quería. Vivir para flotar, como él, era una mierda. No lo era cuando lo hacíamos. Eso era volar. Era el cielo, de frente y sin huevadas. Pero luego venía el infierno. Lo peor de todo el mundo a la vez; la escoria de vivir, de existir. De mierda ¡Existir, puta madre! Voy dos días sin nada. Nada. Ni mierda. ¡Ni mierda mierda mierda mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! 

No teníamos dinero para comprar más. Mi hermano gastó lo último para lo de la otra vez. Pero no hay problema, me contó el plan. A mi también se me había ocurrido pero el lo dijo, lo tenía pensado y todo listo. Vamos a esperar en el callejón de aquí a diez cuadras de la casa. Mi madre no se va a enterar, nadie nos puede ver; tenemos capuchas y un par de pasamontañas negros, como en esa película en la tele. Esperamos a que pase alguien, nos ponemos el pasamontañas y… ya está. Hecho. Lo tuvimos que golpear. Se cayó de rodillas. No soltaba la casaca de mi hermano y le di uno en la cara tan fuerte. Le di dos más para asegurarme. Estoy seguro que le rompí la nariz. Segurísimo. Nunca vi tanta sangre desparramada en una vereda. Mentira, pero en verdad había mucha. Regresamos cerca a la casa. Mi madre no estaba, no volvía hasta mañana de su trabajo de enfermera.

El cielo. Siempre el cielo. Siempre. Es increíble como algo puede ser tan bueno. Es religioso. Es un milagro. Es de la puta madre. Es el cielo siempre. No necesitas nada más, pero ya han pasado varias horas y de nuevo. Aún nos queda, le metemos un poco para calmar y dormir. 

Despierto, tengo un poco de ganas. No puedo seguir haciendo esto. Nos van a atrapar. Solo una vez más, en otro callejón. Pasan dos señores, mucho rollo. Pasa un chibolo. Se deja robar, como si nada. Levantó las manos y lo saqueamos. Le devolví su billetera después de quitarle todo el dinero. Me llevé su celular pero se me cayó y se rajó la pantalla cuando nos fuimos corriendo. Una mierda, nos dieron veinte soles menos. ¡Qué vida de mierda a veces! A mi hermano se le cayó un diente. Es la droga. Mi madre que no se da cuenta; por suerte es uno de los de atrás. Es una imbécil. A mi me da demasiada risa como se ve. A él le revienta. Quiere ir al dentista. Me río y le digo:¿Con qué plata?

No sé que hacer, no me importa mucho. No he podido pensar bien. Siento que mi vida solo sigue. Que es como una piedra rodando una colina; que ya está bajando y nada la podrá detener hasta que caiga al fondo. Pero hoy toca unirnos al cielo. Ver ángeles tocando guitarras eléctricas en un concierto en el centro. Es mejor cuando lo hacemos en un parque, pero igual, siempre es bueno. Siempre mierda siempre. Siempre. Siempre. Siempre siempre siempre. ¡No tienes idea! Te encantaría ¿Para qué esto o aquello? Uno vive y uno muere. Prefiero morir en el cielo que vivir en el infierno, al igual que cualquiera. 

Se me aflojó un diente. Eso si que es una mierda. Acuérdate de lo que te digo, guárdalo en tu mente. No te dice mucho pero guárdalo siempre. Mejor morir feliz que vivir triste, como un imbécil, siempre. 


domingo, 27 de octubre de 2013

Succŭbus


Esto no debería escribirlo ni mucho menos contarlo. Pero aquí estoy. Seguramente me arrepentiré. 

Estoy usando mi máquina de ecsribir y está es la última hoja que queda. No volveré a escribir esto: salga como salga. Espero que el lector crea al menos que lo viví, no tengo razón para mentir. Más bien. Podría la iglesia hacerme, si es que lo encontrara… pero dios como testigo ¡Lo único que quiero es esxplicar lo que pasó y nada más! 

El día de ayer transcurrió normal hasta la noche. Fui al bosque, pase por él en verdad, y la ruta estaba particularmente vacía.  La caminata era larga y la noche era oscura. El clima estaba de humor: lloviznaba. Una niebla cegadora, como las de los inviernos más fuertes, me rodeaba. Iba por la mitad del camino de tierra cuando vi a una mujer encapuchada. Es poco común que una joven esté en el bsoque sola. La luna ni se veía. 

Me acerqué a saludarla. No he hablado con una mujer hace mucho a menos que sea para un asunto del señor. Dios sabe que le he sido fiel. 

No podía ver su rostro porque estaba mirando al horizonte. De pronto, desenvolvió la lengua y la movió circularmente, como saboreando el aire. Era realmente larga, su lengua. Me quedé impactado y sinceramente, curioso. Nunca había visto a una mujer o a alguien comportándose así. Me acerqué dos pasos y le dije hloa, “hola”. Se demoró un rato en volvteear, y con la carente luz no había notado que su piel era  de color gris oscuro. 

Me quede inmóvil. Ella volteó y me miró fijamente. No era normal, estaba asustado pero s atraído. De pronto se quitó el velo y pude ver su cuerpo lleno de protuberancias de color escarlata y amarillo, como cuernos, que salían de varias partes de su figura humanoide. Me mantuve parado mientras ella se acercaba y sonreía. Tenía deintes realmente afilados, grandes, pero su cuerpo. Me ganaba la tentación, era inevitable verla. Levanté los brazos en una posición que me hacía sentir más seguro, cubriéndome y a la vez listos para reaccionar ante cualquier emergencia. Ella se acerco con los pies descalzos entre las piedras frías y suavemente puso su mano helada en mi espalda; un brazo alrededor de mi cuello. Me lamió la nuca con su lengua larga, delgada, aspera como la de un gato y tibia.

Me estremecí: todo mi cuerpo; es vergonzoso pero sentía atracción. Recuerdo que lamió mi oreja e introdujo su lengua en ella. Me frotó la espalda con sus pechos y sentí sus extensos pezones erectos a través de mi ropa. 

Antes de que me de cuenta, se perdió en un matorral espeso. Cerré los ojos y los abrí varias veces, grité para ver si me respondía. Fui a buscarla sin éxito. Es posible que haya sido una alucinación, pero nunca… fue muy fuerte. No he tenido problemas así antes. Hoy fui al bosque, al mismo lugar. Di un par de vueltas y no la encontré. Volveré esta noche; qué dios me perdone. 

domingo, 20 de octubre de 2013

Flor de loto



Era el primer año que el pueblo tenía internet; lo habían instalado hace poco y, como todo, era un bien compartido. Había un modem por cada diez casas pero eso no era un problema, la mayoría no utilizaba una computadora. La residencia de Julio era una de las excepciones, su padre había adquirido dinero de una manera que no puedo detallar en este momento. Su padre sabía que él vivía pendiente de la tecnología. Era común de Julio revisar en la computadora lo más novedoso y divulgar sus hallazgos en la conversación de sobremesa. Fue por eso que le regaló un celular con una computadora adentro. Según lo que me han contado son el único tipo que fabrican ahora.

Su madre, como era de esperarse, estaba absolutamente preocupada. Julio siempre había sido un muchacho introvertido y era un error creer que la computadora celular iba a ayudarlo. “Sería un delito no darle a mi hijo lo que más le apasiona” pensaba su padre; y era tan difícil cambiar su postura. Una vez que pensaba en algo, la idea reposaba en su mente como una piedra de quinientos kilos. La madre sabía que ese aparato remarcaría los hábitos misóginos de su hijo, y si no era capaz de convencer a su esposo de eliminar el celular computadora, al menos debía llevarlo para que alguien lo trate.

 El psicólogo del pueblo no tenía título profesional, pero tampoco era un chamán ni nada de eso. Los chamanes envuelven el aire y te lo venden; te inflan un globo que a la semana se desinfla. Este señor no era así, hasta tenía un estilo freudiano. No es que apoyara sus teorías en Freud sino que se parecía a él, pero más pequeño y robusto. Un Freud gordito, moreno y chato: como una caricatura de Freud; sin intención de desprestigiar a ninguno de los dos señores. Me gustaría tener una foto para mandártela, su imagen es simplemente espectacular. 

“Necesita revisar todo lo que hace con los demás. Dependencia. Excesiva necesidad de aprobación y falta de confianza en si mismo.”

Era lo último que el psicólogo había escrito sobre Julio. Sabía que sufría una enfermedad mental: estaba obsesionado con su perfil en una red social que contenía a sus pocos amigos, y en gran parte, a muchos desconocidos. Con ayuda de la web confabulaba la imagen de una vida perfecta. Era como la utopía que se ve en un comercial de televisión: donde todos sonríen y los buenos siempre ganan. Una vida que es difícil no querer vivir;  una fantasía conveniente aunque inalcanzable. 

Julio no solo pasaba horas revisando la página web sino que malgastaba su tiempo tomándose cientos de fotos hasta considerar que una estaba apta para ser subida a su perfil on-line. Esto aborrecía a su madre hasta el cansancio; no aguantaba que su hijo sea incapaz de relacionarse con los demás jóvenes de su edad, los cuales jugaban en las calles como se acostumbraba en el pueblo. Era definitivo: el aparato lo había hipnotizando. Tanto así, que cuando realizaba una actividad, fuese cual fuese ¡La foto-documentaba y la subía a la página web! Le tomaba fotos a su comida, al cielo, e incluso a su rostro cuando le salía un grano; todo era expuesto a un público on-line que en su mayoría poco le importaba las aburridísimas “aventuras” de Julio. Sin embargo él seguía. Era una unión casi biológica: el celular computadora era un órgano más de su cuerpo biónico. 

La madre, preocupada hasta el cansancio, arrancó el modem de su cuadra y lo arrastró afuera del pueblo; donde lo boto al río que cruza debajo del puente. Tomó mucho tiempo hasta que alguien (además de Julio) note la falta. Para los vecinos el asunto concluyó en el misterio y el chisme, no en una investigación. 

Desde entonces, Julio paraba en la otra esquina a dos cuadras de su casa: sentado en la banca del desértico paradero viendo vidéos, tomando fotos y chateando. Era invierno y no le importaba estar afuera para obtener señal; varias veces se había enfermado. Una noche llegó con fiebre, mareos y vómitos: tuvo que pasar varios días en cama. Su madre aprovechó el descanso y rompió el aparato. Dijo que se había caído pero la verdad es que lo tiró al piso con fuerte intención. Para asegurarse de que había muerto, saltó y lo pisó como a una cucaracha ¡Y con los dos pies a la vez! La pantalla se volvió completamente ilegible. Cuando llegó su marido, consternado por la perdida del costoso artilugio, le preguntó sobre el accidente y ella le dijo que se había tropezado y caído con el aparato. Él sabía que no era así, que lo más probable era que lo había malogrado a propósito pero no tenía pruebas y carecía de suficiente estabilidad matrimonial para financiar esa costosa batalla.  

Desde entonces era evidente que Julio no era el mismo. Hace mucho que su conciencia se subió a un mail y se envió lo más lejos posible de la bandeja de entrada. Era parte del mundo electrónico, de imágenes y luz, conversaciones escritas en un rollo infinito. La ciudad estaba fuera del alcance de su antena: era un lugar oscuro y lento, enredado, aburrido, doloroso y feo. “Especialmente feo” pensaba.

Pasaron años de terapia con el Psicólogo Freudiano para sanar la aversión que sentía; había una costra infectada que no le dejaba emprender camino. Fue aprendiendo,  hasta que poco a poco el cerebro pudo desenvolver sus tentáculos y expandirse lentamente por la superficie de la realidad. Como una enredadera fue abrazándola y creciendo en similitud a su forma. Desde ahí no pasó mucho hasta que del hueco de la herida emergiera una bellísima flor de loto.









miércoles, 16 de octubre de 2013

Versos de narrativa impúdica


Hace muy poco, 
una ardiente actriz inmigrante del congo, 
Trabajaba para un loco director porno,
En los estados unidos;
Por mucho menos de lo que vale un corno.  

Especializada estaba,
En los deseos carnales,
Pues la diosa se mostraba,
Perfecta para los sementales.

Una licenciatura tenía,
En lengualogía y nalgología,
En general:
Una experta en analogías. 

Pero una terrible filmación,
Grabada en una mansión,
Tuvo fortuito accidente de acción.

¿¡Qué causo la muerte del dulce bombón!?

Fue la caída desde un Tercer Piso
Salió volando de la ventana al liso, 
por rebotar tanto como quiso. 


Como si nadie lo hubiera notado,
Un hueco en el jardín fue cavado,
La diosa y su poto fueron ahí enterrados;
el set alquilado,
rápidamente fue abandonado.


Nunca la encontraron,
No mucho la buscaron,
y la mansión fue remodelada,
pronto en venta estaba. 

La compró una pareja de ricos,
Un hombre milico,
Y una señora de poto chico.

Una pareja formal, 
reservada y asexual.


Era la primera noche
Y en la cama pasaban roche.


Por desgracia del soldado,
Que buscaba sexo bien armado.


El joven marido imaginaba,
Y su sangre se aceleraba.

Pero la señora no daba,
Dolor de cabeza se quejaba.

¡Pobre milico!
El pantalón mucho le incomodaba,
Qué terrible le apretaba.

De pronto,
un peso lo dejó tonto,
Pues encima de él,
Yacía un grande y moreno poto redondo. 

Cabalgaba y cabalgaba, 
Y aire frío emanaba, 
el poto salvaje,
Que sin torso le daba ultraje. 

La señora espantada,
Al poto golpeaba.

Hasta que una cabeza flotante,
Se encargó de su delante.

Así ellos disfrutaban,
Y todas las noches amaban.

La doncella re-potenciada, 
Para el acto de amar,
Que luego de su muerte,
Aún adoraba.