viernes, 4 de octubre de 2013

Hola chicos ¿Quieren que les cuente un cuento de ciencia ficción?





“El hambre me devora…”

Leyó la frase en el libro electrónico (de esos que sacaron cuando se dejó de usar el papel) del señor del costado. No sabía si lo iba a interrumpir o no, pero quería conversar. Ya iba media hora de viaje y solo habían intercambiado el saludo gratuito  que  le dio cuando ubicó su asiento. 

-  Señor, el viaje será largo ¿no? - dijo nervioso

El señor, que no era tan señor sino más bien señorito, despegó la vista del libro, lo miró directamente a los ojos y reposó su ausente mirada nuevamente en la lectura. Estamos hablando aquí de un chico de unos diecisiete años aproximadamente, pelo largo descuidado y oscuro, ojos marrones realmente opacos. Si hubiera tenido goma de mascar la hubiese mascado, desinteresada y bulliciosamente. Esa era al actitud que emanaba. Quizá no lo hubiese hecho en realidad, pero eso es lo que uno sentía que haría. Era por su aspecto que en general que se veía descuidado, como cualquier maldito adolescente normal. Lastimosamente (para él) aún no le crecía la barba y eso le daba un aspecto juvenil. Sin embargo, el chico que se sienta al costado, a su corta edad, no podía distinguir entre un adolescente sucio y un señor.

- Sí - dijo el adolescente entre dientes

Karkat, el pequeño niño, sintió el silencio y le resultó bastante incómodo. A su edad uno ya comienza a sentir esas cosas.

- Nunca me había subido a un bus espacial. 

El señorito adolescente abandonó su lectura. Realmente resignado apagó su equipo, sabía que no iba a poder continuar mientras le hablen y que el niño no se iba a callar así por así. Malditos niños. Le hubiese gustado tener un dulce, en verdad varios, y dárselos para que se calle. Pero no, solo tenía una cajetilla de cigarros espaciales que de espaciales no tenían nada excepto el logo y que, según dice en la parte de atrás de la cajetilla, es la más refinada selección de tabaco plantado en Marte. Se supone que ahí el tabaco sale mejor, que la intensa gravedad marciana compacta los contenidos de la planta y crea un sabor intenso. Pero claro, lo leiste en un artículo que lo publico la misma empresa así que no les crees un carajo. 

¡Cómo sea!

El niño aún te mira esperando la respuesta, y como ha pasado suficiente tiempo para que vuelva a sentir el silencio incómodo, te ha comenzado a hablar. 

- Porque… ¿Porque los buses son triangulares? 

No sabes la respuesta. Pero es una gran oportunidad para inventarte una. 

- Mira, es porque, si chocamos con un asteroide, el asteroide se cortaría en pedazos - Lanzas lo dicho con un aire de intelectual realmente barato. Ningún adulto, ni siquiera un adolescente te hubiese creído. Sorprendentemente, has asustado al chibolo. No querías hacerlo pero así pasó. Deben ser películas populares como “Asteroide 2300” o “Hemos vivido” que revuelven su imaginación y lo espantan. ¡Rápido, piensa en algo!

- Escúchame, pero no pasa nada, los rompen sin problema. - Aseguras con una confianza igual de barata que tu aire de intelectual. 

Tener dulces en este momento sería de lo mejor ¡Lástima! ¿Qué podría pedir una persona para compañero de viaje? Si, una joven adolescente igualmente descuidada y con la misma actitud. Sería hermoso. Lo piensas unos momentos mientras alucinas las curvas de la mujer hipotética. Coño, sería lo máximo. Jeans rotos, pelo largo y negro y sucio, pero poco no más. Y zapatillas apestosas. No sabes porque te gustaría eso, pero te parece realmente excitante. En total, una mujer guerrera. Ya, calma, que tener una erección en este momento sería: no solo poco apropiado, pero realmente incómodo y además pensarían que eres un pedófilo. Probablemente te intentarían botar del autobus espacial. No espera, no podrían, porque eso te mataría. "Si lo intentan hacer les doy pelea" te aseguras. Pero lo más probable es que te dejen en la siguiente estación. Trata de pensar en una chica muy fea ¡No! Mejor aún, piensa en un chico gordo y peludo y sí, el poto de un chico gordo y peludo. Ya está. Problema resuelto.

- ¿Me das un permiso? Voy al baño - dice el pequeño querubín.

Dale un permiso al chico. Bien. Ya no quieres leer. Todo el viaje ha sido arruinado por tus pensamientos morbosos y el maldito niño. Miras por la ventana espacial, digo redonda, y ves la inmensa manta negra que es el espacio. Miles de puntos en un terno oscuro, como la caspa que por un tiempo tuviste. Es realmente aburrido. Todo te es aburrido. “¡Sáquenme de aquí! este viaje es una gran mierda” es exactamente lo que estás pensando, porque no querías ir a visitar a tu padre a Europa. Aunque no hayas visitado todas, las lunas de Jupiter te parecen de lo más aburrido y Europa no es una excepción. 

De pronto suena la alarma y una luz roja tintineante inunda el lugar. Ves por la ventana espacial redonda y ¡No lo puedes creer! Aparentemente van a estrellarse contra un asteroide. ¡Oh, la ironía! Si existe algo llamado cielo no vas a tener la cara de explicarle al pequeño que se sienta a tu costado que le mentiste acerca de la forma destroza-asteroides del autobus espacial. Esto si que es una mierda. 

Una voz robótica emite: PREPARENSE PARA EL IMPACTO. PREPARENSE PARA EL IMPACTO.

El sonido agudo de alarma suena, la típica alarma que suena en todas las películas. Esa alarma que te imaginas en este momento, amigo lector. El adolescente no lo sabe, pero ese tipo de cosas no han cambiado mucho desde hace doscientos años aunque seguramente lo último que quisieras escuchar antes de morir es ese sonido espantoso. “Es hora de despedirme de mamá, le dije que visitar a papá sería una gran mierda” es lo que piensas. Pero ese pensamiento desaparece rápidamente cuando el impacto retuerce la nave y mata a todos adentro. 

Y colorín colorado este cuento ha terminado. 

Cierras el cuento de pequeñas historias espaciales que te regaló un amigo para que le leas a los niños en clase. Sus caras te informan que ha sido una pésima elección. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario